miércoles, 8 de diciembre de 2021

EL INTERCESOR GALÁCTICO

 Guillermo Corte


—Mira quién volvió… —dijo el senador de Circinus a su compañero de Antennae. señalando el acceso con una de las extremidades de su exoesqueleto.

—Oh no… ¡Por Katar! —El de Antennae, una entidad con forma de pez dorado, se tomó la cabeza con ambas aletas, lamentándose.

—¿Quién…? —preguntó, asomándose, el parlamentario de Arp 299.

—¡Es Morflog! Me desconectaré hasta que se marche… —afirmó la inteligencia de la galaxia enana de Sculptor.

—¿A qué sector representa? —El legislador de Sextans-A se había incorporado recientemente al Consejo.

—Su nombre es Morflog, de la especie meridiana. Es un veedor del sector veintiséis —explicó el representante de Circinus—. Pasó seis bilfords en un planeta primitivo de la Vía Láctea al que llaman “Tierra”.

—Una galaxia casi inerte —dijo el de Sextans-A.

—Sí… casi. Porque está la dichosa “Tierra”… Resulta que Morflog formó un vínculo emocional muy fuerte con las formas de vida que habitan ese mundo, a quienes llama “humanos” y desde entonces, viene todos los fúsar a abogar por el ingreso de los “terrícolas” a la Comunidad galáctica. —El artrópodo se acercó muy lentamente hacia el centro de la sala desplegando sus informes holográficos.

—Buenos tiempos, senadores.

—Buenos tiempos, Morflog. Ya sabemos los motivos del petitorio… Pero nada ha cambiado por el momento. Por favor regresa el próximo bildford.

—Vengo a suplicar ante este honorable Consejo… por una revisión del fallo 453G: ingreso de la Tierra a la Comunidad Galáctica…

—Negativo —dijo con un sonido monótono el androide de Dwingeloo 1.

—¡Ya basta! —bramó el congresista de Sulfur-7, un ser enorme, imponente, similar a un oso, con una máscara de metal en la trompa.

—¡Es cierto! ¡Ya lo debatimos muchas veces! —dijo el senador de Kentaurus-A, mientras batía sus antenas en señal de desprecio—. Lo explicaremos nuevamente… los representantes de las civilizaciones de esta Comunidad consideramos conveniente no intervenir en ese planeta.

—Quiero que estén al tanto de que he interpuesto una Reconsideración ante la Cámara de Revisores.

—Eres realmente incansable Morflog… —afirmó el circinuano.

—Tenía que ser un meridiano… no hay especie más insufrible —gruñó, por lo bajo, el de Sulfur-7.

—Señor, debería notificar ese comentario al Ministerio del pensamiento —se defendió el artrópodo.

—¡Morflog, santurrón! —El que parecía un oso estaba cada vez más molesto, pero su traje secretó oportunamente un líquido azul que lo calmó de inmediato.

—Las guerras en Titanio, la amenaza de los Colosales Termitentes… ¿y tenemos que preocuparnos por un planeta insignificante y sin futuro? —intervino el antennaecino.

—Comenzaré mi apología con una muestra de la fina cultura terrícola presentando ocho obras literarias autóctonas… —Nada iba a detenerlo. Y por ley debían escucharlo, aunque nadie deseaba perder el tiempo. —La República, de Platón, La Divina comedia, de Dante Alighieri, Romeo y Julieta de William Shakespeare, Las cincuenta sombras de Grey de E. L. James…

—¡Ya basta! ¡Tú ganas, Morflog! —intervino el antennaecino. —¡Que comiencen las formalidades! ¡En diez bilfords los incorporaremos!

El intercesor se quedó atónito e inmediatamente comenzó a agradecer al Senado. Mientras los elogiaba, el antennaecino hablaba telepáticamente con al circinuano.

—Voohon… ¿Es eso cierto?

—Un par de audiencias más y nuestro peludo amigo le hubiera arrancado la cabeza… ¡No te preocupes Teqeq! Mis científicos aseguran que los “terrícolas” se destruirán entre sí en dos, a lo sumo tres bilfords. Ahora disimula hasta que se retire de una buena vez…

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