lunes, 8 de agosto de 2022

CUENTO AL CUADRADO - 004

 

Las cartas de la señora Sorrow

Itzel Alejandra Flores García Laura Irene Ludueña

Luisa Madariaga Young & María Elena Rodríguez




 

Alabama, 5 de septiembre de 1943.

Mr. Edward Beaton

California

Estimado Sr. Beaton;

Se extrañará de recibir esta carta después de tantos años. Sé que usted me ha buscado todo este tiempo que tuve que vivir huyendo y que no entiende por qué no hice la denuncia aquel día.

Tuve miedo cuando entraron armados a la tienda, les di todo el dinero.

¿Sabe por qué no llamé a la policía?

Porque usted es el hijo del único hombre que amé. Sí, Edward, en ese tiempo su padre y yo vivíamos un gran amor a escondidas. Y no quise darle ese disgusto; usted era muy joven.

“Ya cambiará”, pensé.

Cambió… para mal; mandó a perseguirme, así que me mudé lejos.

Acá me casé y tuve una hija: Linda, esa mujer con la que usted quiere casarse.

Sí, ya sé que ella le ha dicho que no estoy bien, que paso ebria, que colecciono esqueletos de ratones y solo muestro amor por los gatos y que prefiere no verme.

Pero yo la amo, Edward, aunque me vean así, bebiendo y sola. Con usted no va a ser feliz; sé cómo consiguió su fortuna. Linda nunca lo aprobaría y si se casan, créame que se va a enterar. ¡Sí! ¡Es una amenaza!

Por eso le ruego, por el amor que su padre me tuvo, por el amor que le dio a usted, piénselo, suspenda ese casamiento, mi hija merece un futuro mejor.

Por último, no le hable nunca de esta carta.

Perla Sorrow

 

Misisipi, 7 de octubre de 1943.

Mr. Edward Beaton

California

De mi consideración;

Veo que no se ha dignado a responder mi carta. Me da la impresión de que no dio crédito a la amenaza que le hice, así que le aclaro que tengo en mi poder una serie de reportes que conseguí y seguramente le serán de gran ayuda a la justicia si se los entrego. Todos los “negocios” que usted tiene están aquí, con datos duros. Un archivo de varios años.

Le advierto, Edward, soy paciente; usted lo sabe. Estuve con su padre en los tiempos difíciles en los que la madre de usted fue declarada maniaco-depresiva y la ingresaban al hospital psiquiátrico una vez por semana para practicarle electro shocks. Sé que usted sabía que era conmigo con quien él lograba tener el remanso de tranquilidad que necesitaba para no volverse loco también. Quizás eso fue lo que detonó su resentimiento hacia mí. En fin, eso ya no importa.

Le escribo nuevamente después de un mes porque quiero reiterarle la urgencia de que deje en paz a mi Linda.

Mi paciencia tiene un límite y mucho más si se trata de luchar por la felicidad de ella.

Le doy cinco días para responder, de lo contrario llevaré los documentos a la comisaría para presentar una denuncia formal en su contra; los medios de comunicación se encargarán del resto.

 

Perla Sorrow

 

PD

Recuerde no mencionarle nada a Linda de estas cartas. Ella jamás debe enterarse; su vida correría peligro.



Jackson, 30 de octubre de 1943



Mr. Edward Beaton

Cárcel de Alcatraz

Edward;

Fiel a mi palabra, aún tengo en mi poder la documentación que lo condena. Llegaba a Jackson para entregarla, cuando me enteré lo que le había pasado. Mencioné su nombre, y una pregunta por aquí y otra por allá me anoticiaron de los hechos. Me consta que cortó su relación con Linda. Hoy llora convencida de su regreso, pero lo superará.

Ha tomado la decisión correcta, mi hija merece un hombre que la ame y no digo que usted no lo haga, pero no es necesario aclarar que le ha mentido siempre. Y mi Linda no tolera la mentira, necesita un amor limpio, transparente, que no oculte una vida oscura signada por la violencia, la ilegalidad y las persecuciones. Sé que lo han herido mientras atracaba un banco con su banda, y es por eso que no volvió a verla. Puede ser que esté muy enamorado de ella; quienes viven en la oscuridad se deslumbran con la inocencia de un alma pura.

Celebro que mi hija desconozca lo que ocurrió; es muy triste saber que amamos a la persona equivocada. No seré yo quien le relate la verdad de los hechos. Hace tiempo que no respeta mis opiniones. A usted le deseo que se recupere, pero que cumpla su condena como su padre hubiera querido.

Sepa que no le guardo rencor, quizás le escriba alguna vez como lo hubiera hecho su padre si viviera.

 

 Perla Sorrow

 

 

Washington DC, 26 de diciembre de 1943

Mr. Edward Beaton

Cementerio Arlington.

 

Finalmente logré obtener de usted la confianza que necesitaba para materializar mi plan B si mis amenazas no surtían efecto. Poseía demasiado dinero, poder e influencias como para permanecer tanto tiempo encarcelado.

Salir de la cárcel e ir en búsqueda de mi hija no le tomó excesivo tiempo y yo ya le había advertido que no lo hiciera. No importa que en sus últimos momentos me jurara por todo lo que existe en este mundo que su amor por ella era verdadero; Linda se decepcionaría mucho cuando supiera la verdad oculta tras su máscara de hombre respetable.

Pero vayamos al grano, pude engañarlo cuando le ofrecí una tregua por Navidad y que por amor a Linda le entregaría toda la información que mantengo en mi poder. Esta vieja alcohólica lo tenía todo planeado. Es una lástima que el primer golpe en la cabeza solo lo dejó atontado, pero mirándolo del lado positivo, eso nos dio la oportunidad de mantener una larga conversación, que no nos llevó a ninguna parte ni tampoco cambió para nada mi decisión: una muerte por asalto que quedará impune como todos sus delitos.

Quiero que sepa que luego del funeral, Linda recibió la documentación; a estas horas ya lloró lo suficiente por el desengaño, la recompensa es que me pidió olvidar su rechazo hacia mí y volver a vivir juntas.

Descanse en paz. Nos volveremos a ver en el infierno.

 

Perla Sorrow

2 comentarios:

  1. Escribir todo un relato epistolar en segunda persona es un desafio que pocos aprueban. Las cartas de la sra Sorrow es un gran ejemplo de ese logro

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