miércoles, 24 de agosto de 2022

CUENTO AL CUADRADO - 007

Invasores ridículos

Alicia Florito Guillermo Corte 

Rafael Martínez Liriano & Sergio Gaut vel Hartman



Miré a Quiroga durante un largo rato, preparándome para lo que, inevitablemente, seguiría. Luego, lenta y escrupulosamente alteré la estructura de mi cuerpo para transformarlo en un simulacro de ser humano. Quiroga supo desde un principio que lo que se filtraba encima y alrededor del cedro, envolviéndolo y absorbiendo su historia y su materia, era el ser llegado del espacio, yo, Po’lsert, pero no le importó, se rindió ante lo inevitable. Comencé a percibir una agradable calidez cuando el imponente vegetal se transmutó y tomó conciencia de lo que había a su alrededor. Y Quiroga sonrió porque ser testigo de un fenómeno como ese lo ubicaba en una posición de privilegio, por delante y por encima de sus congéneres. No obstante, en lugar de preguntarme detalles de la experiencia, se decantó por evacuar una duda banal.

—¿Ya decidiste cómo te vas a llamar al adquirir apariencia de ser humano?

Mientras mis sentidos exteriores se cerraban, supe que estaba brillando por la emoción que me producía haber completado exitosamente la metamorfosis.

—Voy a llamarme Marilyn Manson.

Ahora la sonrisa de Quiroga se fue ampliando hasta convertirse en una sonora carcajada. Y cuando pudo controlarse lanzó un comentario concluyente.

—¡Es ridículo! Ese nombre fue usado por un cantante quien a su vez lo construyó a partir de los de una bella actriz, Marilyn Monroe y un asesino, Charles Manson. ¿Te parece inteligente invadir la Tierra haciendo el ridículo?

—Nosotros no hemos venido a invadir la Tierra —me defendí, herido.  

—¿A qué vienen entonces? Porque la palabra extraterrestre e invasión siempre van de la mano.

—Has visto demasiadas películas —dije. Quiroga frunció el ceño—. Hemos venido a obsequiarles los conocimientos que la especie humana siempre anheló poseer.

—¿Qué tipo de conocimientos? —preguntó Quiroga emocionado.

—La naturaleza del universo y sus leyes, recursos que les permitirán terminar con el hambre y las enfermedades. —Quiroga me miró con una mezcla de extrañeza y preocupación mientras yo hablaba—. ¿Sucede algo? —pregunté.

 —Veras,  Marilyn —me dijo después de un rato—, no sé si has tenido la oportunidad de conocer a nuestra especie antes de llegar al planeta. Nosotros, los seres humanos somos… un poco complicados, por así decirlo.

—¿Cuando dices "complicados" quieres decir estúpidos?

—Así es querido amigo, el ser humano es estúpido y no hay nada que deteste más que el conocimiento.

—Ese es un comportamiento contradictorio —dije confundido.

—El conocimiento trae responsabilidad; la ignorancia, sin embargo, es la excusa perfecta para cualquier atrocidad.

—Entonces he hecho este largo viaje para nada —dije con tristeza mientras mi brillo corporal se apagaba.

—No es así, querida… querido Marilyn, si algo bueno tiene el ser humano es lo fácil que resulta manipularlo. —Quiroga me dio ánimos palmeando mi espalda. Eso no lo entendí—. Si hacemos bien las cosas, la humanidad abrazará ese conocimiento sin siquiera darse cuenta, y cuando lo hagan ya será tarde. Pero primero, vamos a pensar en un nuevo nombre para ti.

—¿Cambiarme el nombre? ¿Y por qué debería hacerlo? O una mejor cuestión aún, ¿por qué aceptaría cambiar algo que elegí para mí? —inquirí—. ¿Valdría la pena hacer algo que me sea impuesto solo porque sí? ¡Esa es la primera estupidez en la que por lo visto incurren ustedes... cambiar! Todo debe estar hecho a medida y semejanza de un ideal, el prototipo de un sueño, un estereotipo en decadencia... —Y pasé ante Quiroga que me miraba incrédulo, soberbio, pensando quién sabe qué entramada forma de acomodar los ejes de su imaginación.

—¿Adónde vas?

—Es absolutamente imposible plantear una estrategia —le respondí—, ante quienes lo único que quieren, ebrios de omnipotencia, es modificar todo a su paso para librarse después de responsabilidades.

—No sé de qué estás hablando. Esas son meras elucubraciones.

—¿Sí? El conocimiento del universo solo exige una secuencia de interpretaciones propias y aunque crean que siguen inmersos en la ignorancia serán capaces de conocer sin saber que lo han hecho. Cambiar... —murmuré—. ¿Qué te podría enseñar contradiciéndome? Solo a ser ignorante para cometer atrocidades o lo bastante astuto para disfrazar la ignorancia con una desmedida ambición de poder para subyugar el propio mundo en el que se sobrevive.

—Tu soberbia…

—Especies, bestias diversas mutando en el sigilo de la evolución que simplemente devora nuestra insignificante presencia, la tuya y la mía, Quiroga, mientras nosotros vociferamos, el universo nos contempla con todos sus secretos. Creo que será mejor que me los guarde; veo en tus palabras que no están preparados para el Gran Salto.

—Pues bien, hace rato eras un árbol, lo último que desearía ahora es andar brincando —objetó Quiroga encogiéndose de hombros.

—¿Hablas seriamente? —Su respuesta, absurda, me había descolocado.

—Ya te lo expliqué, Marilyn, a los humanos no nos interesa conocerlo todo, apenas conocer lo suficiente para existir lo más felizmente que se pueda. Mucho menos nos importa aquello que se nos entrega gratuitamente. Una sonrisa, un abrazo gentil, una ayuda desinteresada tienen, en general, poco valor. En cambio, ansiamos lo que no podemos obtener: la atención de aquellos a quienes no les importamos un comino, movernos en lo que llamamos “círculos exclusivos”, un Corvette... esas cosas.

Valoran lo que no tiene ningún valor, pensé, desesperanzado. Tal vez convenía pasar de este mundo tan desagradable, amante del desconocimiento.

—Solo tengo una duda —me dijo.

—No conocemos la duda —le aclaré—, lo sabemos casi todo. La duda debe ser algo terrible. ¿Sufres por ello? ¡No lo hagas!

Horror vacui —dijo, filosófico.

—¿Lo dedujiste solo? —consulté sorprendido—. Prometedor, Quiroga. Para ser mi primera transmutación, progresas adecuadamente. Pues... es el temor profundo que posee el universo por el vacío, que lo lleva a intentar estar siempre completamente lleno. Así se crean constantemente las estrellas, las galaxias, los planetas... y los seres sintientes.

—¿Pero por qué es así, Marilyn?

—Bueno, a decir verdad, ya deberías saberlo. No me voy a repetir. Pero por lo pronto, deberías empezar desde el principio.

Y sin dar más explicaciones, convertí a Quiroga en un árbol.

 

 

 

 

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